Una relación construida sobre documentos
La relación entre las universidades y los empleadores ha estado históricamente mediada por documentos.
Títulos profesionales, certificados, constancias y diplomas han funcionado durante décadas como instrumentos que permiten comunicar, de manera relativamente sencilla, que una persona ha concluido un determinado proceso formativo.
Este modelo fue extraordinariamente exitoso. No solo porque permitió reconocer trayectorias académicas, sino porque convirtió a las instituciones de educación superior en autoridades confiables para la validación del conocimiento y las competencias profesionales.
Sin embargo, las condiciones bajo las cuales ese modelo se consolidó han cambiado profundamente.
Las trayectorias laborales son cada vez menos lineales. La actualización profesional se ha vuelto permanente. Nuevas competencias emergen con rapidez y los empleadores enfrentan el desafío de interpretar perfiles profesionales cada vez más diversos.[^1]
En este contexto, la pregunta ya no es únicamente cómo certificar aprendizajes.
La pregunta es cómo construir confianza alrededor de esos aprendizajes cuando deben ser interpretados por actores que se encuentran fuera de la institución que los emitió.
La universidad ya no conversa únicamente con sus estudiantes
Tradicionalmente, la certificación era una relación esencialmente bilateral.
La universidad emitía una credencial.
El estudiante la recibía.
Hoy la misma credencial puede ser consultada por empleadores, organismos certificadores, asociaciones profesionales, instituciones educativas receptoras, agencias de acreditación y plataformas digitales de talento.
La credencial ha dejado de ser un documento destinado exclusivamente a quien la obtiene. Se ha convertido en un mecanismo de comunicación institucional.
Cada credencial transmite información sobre la identidad de la institución emisora, los criterios bajo los cuales se otorgó, los aprendizajes que reconoce y el nivel de confianza que terceros pueden depositar en ella.
Esta transformación modifica el alcance de la función certificadora.
Las universidades ya no comunican únicamente con quienes aprenden. También comunican con quienes deben interpretar el valor de esos aprendizajes.
Diversos organismos internacionales han comenzado a reconocer esta realidad. La Unión Europea, por ejemplo, ha impulsado un marco común para las microcredenciales como parte de una estrategia orientada al aprendizaje permanente, la movilidad profesional y el reconocimiento más flexible de los aprendizajes.
Los empleadores nunca han contratado títulos; contratan personas
Durante años, los títulos universitarios funcionaron como una señal eficiente para aproximarse al potencial profesional de una persona. En muchos casos, era suficiente conocer el grado académico obtenido para inferir conocimientos, capacidades y nivel de preparación.
Hoy esa relación se ha vuelto más compleja. Los empleadores operan en entornos donde las habilidades evolucionan rápidamente y donde la actualización profesional se ha convertido en una necesidad constante.
Esto no reduce la importancia de los títulos universitarios. Pero sí incrementa el interés por comprender con mayor precisión qué sabe hacer una persona, qué experiencias formativas ha desarrollado y qué evidencia existe para respaldar determinadas capacidades.
Desde esta perspectiva, la conversación sobre microcredenciales no gira únicamente alrededor de nuevos formatos de certificación.[^2]
Gira alrededor de la capacidad de las instituciones para comunicar aprendizajes de forma más específica, comprensible y útil para quienes deben tomar decisiones relacionadas con empleo, desarrollo profesional y movilidad laboral.
La credibilidad institucional ya no termina en el campus
Uno de los cambios más significativos en el ecosistema de certificación es que la confianza institucional necesita viajar más allá de los límites de la universidad.
Durante décadas, la reputación de una institución bastaba para respaldar gran parte del valor de una credencial.
Hoy, las credenciales circulan en entornos digitales, atraviesan fronteras institucionales y son utilizadas por actores que no necesariamente conocen los procesos académicos que les dieron origen.
En este contexto, la confianza ya no puede depender exclusivamente del reconocimiento previo de una institución. Debe poder acompañar a la credencial misma.
Esta necesidad está impulsando el desarrollo de mecanismos que permitan preservar la identidad emisora, facilitar la verificabilidad y proporcionar mayor claridad sobre los aprendizajes que una credencial representa.[^3]
Más que un cambio tecnológico, se trata de una evolución en la manera en que las instituciones proyectan su autoridad académica hacia el exterior.
De la certificación como documento a la certificación como infraestructura de confianza
Existe una diferencia importante entre emitir un documento y construir confianza.
Un documento puede acreditar que algo ocurrió. La confianza permite que terceros actúen sobre esa información.
Cuando un empleador considera a un candidato, cuando una universidad reconoce estudios previos o cuando una organización evalúa competencias profesionales, la decisión depende en gran medida de la confianza que puede depositarse en la evidencia disponible.
Por ello, las credenciales están comenzando a desempeñar una función que va más allá del registro administrativo.
Se están convirtiendo en infraestructura de confianza.
Su valor ya no reside únicamente en almacenar información. Reside en facilitar que distintos actores puedan interpretar, validar y utilizar esa información de manera eficiente.
La evolución de los estándares abiertos para credenciales digitales, así como el creciente interés internacional por la interoperabilidad, reflejan precisamente esta necesidad.[^4]
No se trata únicamente de digitalizar certificados. Se trata de fortalecer los mecanismos mediante los cuales la confianza institucional puede ser compartida entre organizaciones.[^5]
La empleabilidad también es una cuestión de interoperabilidad
Con frecuencia, la empleabilidad se analiza desde la perspectiva de la formación.
Menos frecuente es observarla desde la perspectiva de la circulación de la información.
Una persona puede haber desarrollado conocimientos valiosos.
Una institución puede haber diseñado experiencias formativas de alta calidad.
Sin embargo, si esos logros no pueden ser comprendidos, compartidos o verificados por quienes toman decisiones, parte de su valor permanece limitado.
Por esta razón, la interoperabilidad está adquiriendo una importancia creciente en las discusiones internacionales sobre credenciales. No es únicamente un desafío técnico. Es un desafío institucional.[^3]
La capacidad de una credencial para conservar significado cuando circula entre distintos sistemas, organizaciones y contextos se está convirtiendo en un componente cada vez más relevante para la movilidad académica, el reconocimiento profesional y la empleabilidad.
Incluso las principales plataformas globales de talento han comenzado a explorar mecanismos para incorporar formas más robustas de validación y evidencia de habilidades dentro de los perfiles profesionales de sus usuarios.
La dirección es clara: la verificabilidad está dejando de ser una conversación exclusiva del sector educativo para convertirse en un elemento central de los ecosistemas de talento.
Las universidades están entrando en ecosistemas de confianza
Durante siglos, las universidades han sido instituciones de confianza.
Su legitimidad proviene de su capacidad para evaluar, reconocer y certificar aprendizajes.
Lo que está cambiando no es esa función esencial. Lo que cambia es el entorno en el que dicha confianza debe operar.
Las credenciales verificables, las microcredenciales y los estándares abiertos están dando forma a ecosistemas donde la confianza puede circular con mayor facilidad entre instituciones, empleadores y otros actores.
En estos entornos, la autoridad académica no desaparece. Por el contrario, adquiere nuevas formas de manifestarse.
La institución continúa siendo la fuente de legitimidad. Pero ahora puede proyectar esa legitimidad más allá de sus propios sistemas y procesos internos.
La pregunta para las universidades ya no es si continuarán certificando aprendizajes.
La pregunta es cómo participarán en los ecosistemas de confianza que están comenzando a redefinir la relación entre educación, trabajo y aprendizaje permanente.
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Conclusiones
Una conversación que apenas comienza
En artículos anteriores hemos explorado cómo las instituciones enfrentan la transformación de la certificación universitaria y los desafíos asociados a reconocer trayectorias de aprendizaje cada vez más diversas.
Sin embargo, existe una dimensión adicional que comienza a ganar relevancia.
No se trata únicamente de qué se certifica.
Ni siquiera de cómo se certifica.
Se trata de cómo la confianza institucional puede acompañar a los aprendizajes cuando estos deben circular entre múltiples actores, plataformas y contextos.
En última instancia, el futuro de las credenciales podría depender menos de su capacidad para documentar logros y más de su capacidad para generar confianza.
Porque en una economía basada en conocimiento, la confianza no es únicamente una consecuencia de la educación.
Se está convirtiendo en parte de su infraestructura.
Soporte documental
Referencias
[^1]: Organisation for Economic Co-operation and Development. (2021). The Future of Education and Skills 2030. OECD. https://www.oecd.org/education/2030-project/
[^2]: European Centre for the Development of Vocational Training (CEDEFOP). (2023). Microcredentials for labour market education and training: The added value for end users. https://www.cedefop.europa.eu/en/publications/5603
[^3]: European Commission, Directorate-General for Employment, Social Affairs and Inclusion. (2024). Building trust in micro-credentials for improving employability: Synthesis report from the Peer Learning Activity, 28–29 May 2024. https://employment-social-affairs.ec.europa.eu/building-trust-micro-credentials-improving-employability-synthesis-report-peer-learning-activity-28_en
[^4]: World Wide Web Consortium. (2024). Verifiable Credentials Data Model v2.0. https://www.w3.org/TR/vc-data-model-2.0/
[^5]: EDUCAUSE Review. (2017). Credential Engine: Driving a Transparent Credentialing Ecosystem. https://er.educause.edu/articles/2017/2/credential-engine-driving-a-transparent-credentialing-ecosystem